La formación constituye un importante reactivo de la competencia empresarial.

La Formación Bonificada es un sistema que regula el Estado establecido por la ley 30/2015, de 9  de septiembre desarrollada en el Real Decreto 694/2017, en el que se permite de manera opcional al empresario recuperar parte del dinero aportado a la Seguridad Social a lo largo del año anterior para asignarlo a la formación de sus trabajadores a lo largo del vigente año. Será la Fundación Tripartita en este caso, la entidad encargada de gestionar el crédito que se asigna para la formación de los trabajadores que proviene de la cotización mensual de la empresa por cada trabajador.

Pero, ¿realmente se aprovechan los créditos formativos disponibles para las empresas y sus trabajadores?

Muchos empresarios rehúsan del derecho a solicitar el crédito correspondiente para la formación de sus trabajadores y no lo utilizan como recurso.  No obstante no debemos dejar pasar por alto los factores que sitúan a la formación bonificada como un recurso elemental para plantear un enfoque competitivo empresarial. Debemos tener en cuenta que la formación bonificada supone:

  • Disponer de un capital humano con unos conocimientos en su área de trabajo más competente y actualizado. Esto revierte en resultados positivos para la empresa ya que le permite competir desde el conocimiento y la formación, superando los niveles competitivos de empresas afines y con conocimientos obsoletos.
  • Desarrollo personal y profesional del empleado. Supone un estímulo extra para el trabajador crecer en su especialidad y renovar sus conocimientos. En algunos casos, la formación bonificada está planificada para suponer un ascenso o mejora en el puesto en el que se requiere la especialización exclusiva de un trabajador con el fin de adecuarse a un puesto superior o de un rango de responsabilidad más elevado. El espíritu de superación y el afán de mejora hará beneficiar los niveles de confianza de empleado en la organización.
  • Beneficios de la imagen corporativa a nivel interno. Una empresa en formación, es una empresa en crecimiento, los trabajadores perciben estos cursos formativos como una tendencia a evolucionar dentro del entorno empresarial. Una empresa competente y solvente hace formarse a sus empleados con una periodicidad alta. La preocupación por la empresa en mejorar y disponer de una plantilla de trabajo bien formada mejora la percepción de la imagen de la empresa entre los propios empleados.
  • Mejoras de los recursos humanos, materiales y técnicos con flexibilidad y sin coste. La formación bonificada permite a los empleados estar mejor cualificados en sus puestos de trabajo; esto permite ahorro en costes materiales por aprovechamiento óptimo de los recursos y optimización de los medios técnicos porque se sufragan los costes por sesgos o errores. Teniendo en cuenta el carácter gratuito y flexible de los cursos bonificados, el beneficio para la empresa es máximo.

Si eres una empresa, ahora que ya conoces los beneficios que puede suponer disponer del crédito para formar a empleados no debes dejar pasar la ocasión de consultar los créditos disponibles para tu negocio, o si eres un empleado, solicitar la formación para obtener una titulación competente y de máxima calidad.

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