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Autónomo o empresa: ¿cuándo interesa más cada opción?

Autónomo o empresa: ¿cuándo interesa más cada opción?

Si tu actividad está creciendo y cada vez facturas más es normal que te plantees una de las dudas más frecuentes entre emprendedores: autónomo o empresa, ¿cuándo interesa más cada opción?

No existe una respuesta única. La decisión depende de factores como el nivel de ingresos, la fiscalidad, la responsabilidad legal, los costes de gestión o los planes de crecimiento del negocio.

Uno de los aspectos que más peso tiene es la tributación. Dependiendo de cuánto factures y de los beneficios que obtengas, constituir una Sociedad Limitada (SL) puede ayudarte a optimizar tu carga fiscal.

Pero ¿a partir de qué ingresos merece la pena dar el paso? ¿Qué ventajas ofrece una SL frente a seguir como autónomo? ¿Y qué trámites son necesarios para cambiar de una modalidad a otra? ¡Te lo contamos!

 

¿Cuándo es interesante pasar de autónomo a empresa?

Antes de tomar una decisión conviene tener clara una idea: si tu negocio todavía está en una fase inicial, normalmente resulta más práctico seguir como autónomo. Es una fórmula más sencilla, que facilita consolidar la actividad durante los primeros años.

Sin embargo, cuando el negocio comienza a crecer, aumentan los beneficios y las previsiones de expansión son positivas puede ser el momento de plantearse la creación de una Sociedad Limitada (SL).

Dar este paso puede ofrecer importantes ventajas, como una fiscalidad más favorable en determinados niveles de beneficio, la limitación de la responsabilidad al patrimonio de la sociedad y una imagen más sólida ante clientes, proveedores e inversores. 

Para saber si ha llegado ese momento, conviene analizar aspectos como el volumen de ingresos, el beneficio obtenido, los gastos deducibles, las necesidades de financiación, el nivel de riesgo de la actividad y los objetivos de crecimiento a medio y largo plazo.

¿A partir de qué ingresos es rentable convertirte en empresa?

Aunque no existe una cifra exacta aplicable a todos los casos, cuando tu negocio supera los 40.000 euros de beneficios anuales puede ser un buen momento para estudiar si te compensa constituir una Sociedad Limitada (SL).

No obstante, la decisión no debe basarse únicamente en la facturación o los ingresos. También es importante valorar el beneficio real del negocio, los gastos deducibles, las previsiones de crecimiento, el nivel de riesgo de la actividad y si tienes pensado reinvertir los beneficios en la empresa.

A continuación, te mostramos las principales ventajas e inconvenientes de cada opción:

 

Si continúas como autónomo

Ventajas:

  • Menos trámites y menor coste de constitución. Darse de alta como autónomo es un proceso sencillo y económico, ya que no requiere aportar un capital social mínimo ni asumir gastos de notaría o inscripción en el Registro Mercantil.
  • Gestión administrativa más simple. Las obligaciones fiscales y contables son, por lo general, menos complejas que las de una sociedad.

Inconvenientes:

  • Tributación por el IRPF. Los beneficios tributan mediante un impuesto progresivo: cuanto mayor sea el rendimiento obtenido, mayor será el tipo impositivo aplicable.
  • Responsabilidad ilimitada. Si el negocio contrae deudas el autónomo responde con su patrimonio personal.
  • Menor imagen societaria. En determinados sectores, operar como sociedad puede transmitir una mayor solvencia ante clientes, proveedores o entidades financieras.

 

Si constituyes una Sociedad Limitada

Ventajas:

  • Tributación mediante el Impuesto sobre Sociedades. La empresa tributa a un tipo fijo, lo que puede resultar más ventajoso que el IRPF cuando el negocio genera beneficios elevados. Además, facilita una mejor planificación fiscal.
  • Responsabilidad limitada. Con carácter general, los socios responden únicamente con el patrimonio de la sociedad, salvo excepciones previstas legalmente, como avales personales o actuaciones negligentes de los administradores.
  • Mayor facilidad para acceder a financiación. Las sociedades suelen ofrecer una imagen de mayor estabilidad, lo que puede facilitar la obtención de financiación y el cierre de acuerdos comerciales.

Inconvenientes:

  • Mayor complejidad en la constitución. Crear una SL implica realizar más trámites, como la firma ante notario, la inscripción en el Registro Mercantil y la aportación del capital social correspondiente.
  • Más obligaciones contables y mercantiles. La sociedad debe llevar una contabilidad ajustada a la normativa, legalizar libros, formular y depositar las cuentas anuales y cumplir con obligaciones fiscales adicionales.

En definitiva, no existe un umbral de ingresos que obligue a convertirse en empresa.

Sin embargo, cuando el negocio comienza a generar beneficios importantes o tiene previsión de crecer, conviene analizar si una Sociedad Limitada puede ofrecer ventajas fiscales, patrimoniales y de desarrollo.

Antes de dar el paso, lo más recomendable es realizar un estudio personalizado con una asesoría para determinar qué opción resulta más beneficiosa en cada caso.

 

¿Qué pasos debes seguir para pasar de autónomo a empresa?

Si has decidido dar el salto de autónomo o empresa aquí tienes los pasos para hacerlo correctamente:

 

1. Informa a la Seguridad Social del cambio 

Al estar inscrito en el RETA deberás realizar uno de estos trámites según tu situación:

  • Modificar tus datos si sigues como administrador de la empresa y pasas a ser autónomo societario.
  • Darte de baja si dejas de ser autónomo para operar exclusivamente como sociedad.

En ambos casos, deberás presentar el Modelo TA521/6 ante la Seguridad Social.

 

2. Crea tu empresa (SL)

Una vez decidas constituir tu sociedad estos son los pasos a seguir:

  • Solicita el Certificado de Denominación Social en el Registro Mercantil para confirmar que el nombre de tu empresa está disponible.
  • Redacta los estatutos de la sociedad, incluyendo nombre, domicilio y capital social.
  • Abre una cuenta bancaria a nombre de la empresa y deposita el capital social.
  • Obtén el NIF provisional de la sociedad.
  • Firma la escritura de constitución ante notario.
  • Inscribe la empresa en el Registro Mercantil, paso imprescindible para darla de alta oficialmente.

 

3. Realiza las gestiones con Hacienda

El siguiente paso depende de cómo estuviera clasificada tu actividad como autónomo:

  • Si tu actividad estaba clasificada como profesional en el IAE y vas a seguir ejerciéndola como autónomo societario, no necesitas darte de baja en Hacienda. Sin embargo, sí deberás actualizar tu base de cotización en el RETA para reflejar tu nuevo estatus.
  • Si tu actividad estaba clasificada como empresarial en el IAE deberás darte de baja como autónomo y declarar la actividad a través de la sociedad. En este caso, tu relación con la empresa pasará a ser laboral y cobrarás mediante nómina como cualquier otro trabajador.
  • Si vas a contratar empleados necesitarás solicitar el CCC (Código de Cuenta de Cotización) y darlos de alta en la Seguridad Social.

 

4. Alta censal de la empresa

Por último, da de alta tu nueva sociedad en Hacienda  mediante el Modelo 036. Si fuera necesario también deberás presentar el Modelo 600 (Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos).

 

¿Autónomo o SL? ¿Qué opción te conviene más?

No hay una respuesta única: la mejor opción depende de tu situación personal y del momento de tu negocio.

  • Seguir como autónomo puede ser lo más conveniente si tu negocio está en una fase inicial o todavía no genera grandes beneficios, ya que te permite ahorrar en costes administrativos y evitar cargas burocráticas.
  • Constituir una SL puede interesarte si tu negocio ya está en crecimiento y genera beneficios desde el inicio. Aunque implica más trámites y responsabilidades contables, una SL te permite tributar por el Impuesto de Sociedades (normalmente más ventajoso a partir de ciertos beneficios) y limitar tu responsabilidad personal.

En general, lo más recomendable suele ser empezar como autónomo para minimizar gastos iniciales y, una vez el negocio se estabilice, dar el salto a SL para aprovechar sus ventajas fiscales y de responsabilidad limitada.

¿Eres autónomo y te estás planteando convertirte en empresa? No olvides dejar tus comentarios más abajo, ¡nos encanta leerte!

 

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